El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, informó el 13 de octubre de 2026 que sus fuerzas suspendieron durante dos días los ataques contra refinerías de petróleo rusas, en respuesta al alto el fuego energético que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el 11 de octubre. El mismo mandatario ucraniano señaló que Rusia no atendió ese llamado.
El anuncio del 11 de octubre abarca los ataques contra refinerías de petróleo y no un cese general de hostilidades. De acuerdo con el seguimiento de The Guardian, en esos dos días 19 regiones ucranianas fueron atacadas y la infraestructura energética del país siguió recibiendo impactos. La agencia Infobae recogió la misma declaración presidencial, en la que Zelenski afirmó que Ucrania mantiene su disposición a pasos recíprocos de desescalada. Para México y América Latina la señal relevante es el canal de precios: una tregua energética que se sostenga tiende a reducir la volatilidad del crudo y de los refinados, variable que incide en el costo de los combustibles que la región compra en el mercado internacional.
En su reporte de la jornada, Zelenski detalló que Rusia empleó más de cien tipos de armas, entre drones de propulsión a chorro, municiones merodeadoras y misiles balísticos, con un edificio residencial destruido en Járkov que dejó cuatro personas fallecidas y 41 heridas en una sola noche, y cinco misiles balísticos contra infraestructura civil en Kiev, sin alerta temprana de los socios, según The Guardian. Según el mismo recuento, la compra de diésel ruso autorizada por Washington generó cuestionamientos entre aliados europeos, y el comisionado europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, dijo a la agencia AFP que esos volúmenes carecen de significancia macroeconómica para el precio internacional del diésel. El presidente estadounidense afirmó el 12 de octubre que observa más disposición de Vladimir Putin que de Zelenski para alcanzar un acuerdo, de acuerdo con Infobae.
El próximo punto de verificación es si la pausa ucraniana se extiende más allá de los dos días y si Rusia deja de golpear infraestructura energética. Para México, cuyo consumo de gasolina y diésel se cubre en parte con importaciones, la evolución de los precios internacionales de los refinados es la variable a seguir.
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