Kabul conmemoró este sábado 15 de agosto los cinco años del regreso del régimen talibán al poder en Afganistán con desfiles militares y celebraciones callejeras, según AP, y un acto central frente a la antigua embajada de Estados Unidos que El País reporta como la victoria sobre Occidente.
El aniversario llega sin reconocimiento diplomático formal. Cinco años después de la retirada estadounidense, salvo Rusia, ningún gobierno reconoce al Emirato Islámico, y antiguas sedes diplomáticas en Kabul, incluida la de Estados Unidos, permanecen vacías. Las relaciones con Pakistán, antes su socio más cercano, son tensas: Islamabad acusa a Kabul de apoyar a insurgentes paquistaníes, mientras el Emirato sostiene que no permitirá que nadie use suelo afgano contra otro país. La falta de reconocimiento no ha detenido, sin embargo, pasos prácticos de normalización: según El País, el régimen presiona acuerdos con países europeos para la deportación de afganos y aprovecha su posición geográfica, encrucijada entre Asia Meridional, Asia Central y Oriente Próximo, para cerrar acuerdos económicos. El patrón muestra cómo la comunidad internacional gestiona en la práctica a un régimen de facto sin reconocimiento.
En su mensaje por la efeméride, el ministro del Interior, Sirajuddin Haqqani, atribuyó el retorno al poder a la moral, el valor y la ayuda divina, y admitió la existencia de cuestiones y problemas pendientes. El portavoz adjunto de Exteriores, Zia Ahmad Takal, anunció ceremonias conmemorativas en Pakistán, China, Uzbekistán, Irán, Turquía y Malasia. En paralelo, los organismos humanitarios mantienen sus advertencias: la UNESCO calcula que 2,5 millones de niñas y mujeres han quedado sin acceso a la educación secundaria y universitaria desde 2021, y ONU Mujeres estima que la mitad de las afganas sale de casa una o dos veces al mes. El Comité Internacional de Rescate, por su parte, cifra en 3,5 millones el aumento de afganos que requieren asistencia humanitaria desde la llegada del régimen.
El aniversario deja una lectura para las relaciones internacionales: el reconocimiento formal y la normalización práctica avanzan por carriles separados. La alta representante de la ONU para Afganistán, Georgette Gagnon, advirtió que la paz y la prosperidad sostenibles requieren algo más que la ausencia de conflicto, y las ceremonias previstas en al menos cinco países serán la siguiente señal observable de esa pauta.
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