El Comité Noruego del Nobel otorgó el 9 de octubre de 2026 el Premio de la Paz a la jurista sudafricana Navanethem Pillay, de 85 años y jueza de la Corte Internacional de Justicia, por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional. El comité destacó su papel para que crímenes de guerra y genocidio se procesen judicialmente.

Según The Guardian, Pillay defendió a Nelson Mandela durante el apartheid, fue la primera mujer no blanca en integrar la Corte Suprema de Sudáfrica y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde se estableció que la violación y la violencia sexual pueden constituir crímenes de lesa humanidad. Fue jueza de la Corte Penal Internacional y alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. El comité noruego sostuvo que el Estado de derecho, nacional e internacional, es la base del sistema para resolver conflictos sin violencia. Para América Latina el terreno no es ajeno: en 2025 el galardón fue para la líder opositora venezolana María Corina Machado, y el comité ha sostenido que la distinción no es transferible.

La comisión que Pillay presidió entre 2021 y 2025 concluyó que Israel cometió actos genocidas en Gaza; Israel no cooperó con la investigación, la calificó de parcial y rechazó el informe. De acuerdo con la cobertura en vivo de The Guardian, el presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes, precisó que la instancia que encabeza no es un tribunal y que corresponde a las cortes internacionales pronunciarse. Para el presidente de la Corte Penal Internacional, Tomoko Akane, el reconocimiento llega en un momento de profundos desafíos al orden jurídico internacional. Pillay integra hoy la Corte Internacional de Justicia, donde participa en el caso de Gambia contra Myanmar por la población rohinyá. Según SBS News, el comité recibió 287 candidaturas, 208 de personas y 79 de organizaciones, y el premio está dotado con 12 millones de coronas suecas, unos 1.7 millones de dólares.

El premio se entregará en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel. Mientras tanto, Pillay mantiene su escaño en la Corte Internacional de Justicia, donde el caso de Gambia contra Myanmar espera resolución, y el comité noruego deja planteado el debate sobre el papel de los tribunales internacionales frente a la presión política.

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