Ocho personas han muerto y 16 familiares fueron reconocidos como víctimas indirectas por explosiones de minas en Apatzingán, Michoacán, en los últimos doce meses con corte al 31 de octubre de 2026, según expedientes de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (CEEAV) revisados por Quadratín. Cuatro de esas muertes ocurrieron en huertas de limón.
El registro ubica a los trabajadores agrícolas como el grupo más expuesto a artefactos explosivos que dejaron de limitarse a caminos y brechas. El 24 de octubre, durante la primera visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Apatzingán, víctimas de minas le entregaron documentos con cuatro solicitudes: una estrategia de seguridad, un plan de retorno para familias desplazadas, atención integral y apoyo al campo, reportó Proceso; la presidenta ofreció enviar a un funcionario para atenderlas. Entre las personas que la abordaron estaba Leonel González Vargas, cortador de limón que perdió una pierna en junio de 2026, cuando una mina estalló mientras trasladaba a una cuadrilla en El Guayabo. Para México el dato tiene una arista productiva: Apatzingán integra una de las zonas limoneras más relevantes de Michoacán, con jornaleros que trabajan en parcelas donde se han hallado explosivos.
La CEEAV documenta cuatro casos de jornaleros en 2025. El 8 de febrero, Pablo Ríos Buenrostro, de 15 años, murió al activar una mina con un azadón en una huerta de Santa Ana Amatlán; al día siguiente falleció José Luis Ramírez López, de 42 años, por otro artefacto en una huerta del municipio. El 2 de abril, Fredis Carranza Morales, de 62, perdió la vida en un camino del predio La Joya, en Puerta de Alambre, y el 20 de mayo José Armando Estrada Zamora, de 27, murió en La Magueyera, El Alcalde, mientras revisaba las mangueras de riego con su padre. La comisión reconoció a 16 familiares como víctimas indirectas, con necesidades de alimentación, educación, transporte, atención psicológica y vivienda; la madre de Pablo, de 28 años, y sus hermanos, de 11 y 9, se desplazaron tras la muerte del adolescente.
El patrón es el desplazamiento por goteo: familias que dejan sus casas y regresan de día a revisar propiedades y ganado; algunas envían animales por delante para detectar cargas ocultas, explicó Julio Franco, del Observatorio de Seguridad Humana de Apatzingán. La CEEAV fija una base de necesidades identificadas; el plan de retorno seguro es el siguiente punto de verificación.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.
