El 11 de agosto, México suscribió con Estados Unidos una declaración de intención para acceder a drones y tecnología antidrones. La firma ocurre cuando Foreign Policy documenta, en su reportaje del 13 de agosto, que la guerra de drones perfeccionada en Ucrania migró a grupos armados de Colombia y México, con 137 ataques en Colombia en lo que va del año.

La declaración, no vinculante, fue suscrita por el general de División Héctor Ávila Alcocer y el secretario del Ejército de Estados Unidos, Daniel Patrick Driscoll, y abre a México el acceso al mercado estadounidense de sistemas de drones (UAS) y de tecnología C-UAS para detectar, rastrear y neutralizar aparatos no autorizados, según informó la Secretaría de la Defensa Nacional, reportado por Infobae. La visita de Driscoll se inscribió en los mecanismos de cooperación militar bilateral establecidos desde 2016. Para México y la región, la señal importa: la guerra de drones dejó de ser un fenómeno interestatal y es ya un factor de seguridad pública documentado en el continente.

Los registros de ACLED citados por Foreign Policy muestran la escala: Colombia pasó de un ataque con drones en 2023 a 38 en 2024 y 149 en 2025. Según el analista Tiziano Breda, los grupos colombianos aprendieron de las organizaciones mexicanas, que usan drones desde al menos 2015, y ambos se nutren de tácticas observadas en Ucrania, donde los drones concentraron el 69 por ciento de los ataques contra fuerzas rusas a mediados de 2025. Los grupos compran drones comerciales y los adaptan con granadas u otros explosivos, y excombatientes colombianos de Ucrania han transmitido ese conocimiento a organizaciones mexicanas, según el reportaje. En México, la cooperación con Washington se ha estrechado desde el año pasado para responder a los ataques con drones del Cártel Jalisco Nueva Generación y el de Sinaloa, designadas por Estados Unidos como organizaciones terroristas.

La declaración habilita la adquisición de sistemas de operatividad de drones y de tecnología C-UAS, y el marco bilateral contempla encuentros periódicos entre ambas instituciones. El siguiente dato a observar es cómo se instrumenta ese acceso en los mecanismos de seguridad compartida en la frontera.

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