El gobierno de Irán reconoció el domingo 23 de agosto que su economía atraviesa dificultades generalizadas, en palabras del presidente Masoud Pezeshkian difundidas por la televisión estatal, mientras Washington intensifica las sanciones contra el país. El reconocimiento coincide con lo que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha descrito como la operación económica más severa contra un país.

Pezeshkian dijo que Irán busca superar la inflación, los problemas de subsistencia y el desempleo, y vinculó ese esfuerzo a la necesidad de atraer inversión. La economía iraní acumula casi seis meses de sanciones y bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, por donde circulaba una quinta parte del petróleo mundial antes del conflicto, según la cobertura de The Guardian. El patrón que importa para México y América Latina es otro: las sanciones y los aranceles se consolidan como la herramienta central de la política exterior de Washington, el mismo repertorio que Estados Unidos aplicó esta semana en su frente comercial con Canadá, socio del T-MEC.

El memorando firmado por Trump en junio fijó un plazo de 60 días para terminar la guerra y alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, según AP. Ese periodo concluyó la semana pasada sin avances visibles sobre la reapertura del estrecho. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, tiene previsto anunciar esta semana nuevas medidas punitivas que ha descrito como las sanciones más duras contra Teherán, y los Emiratos Árabes Unidos suspendieron todo intercambio comercial y financiero con el país. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, bajo su nuevo líder, Mohsen Rezaei, advirtió que responderá contra las rutas alternativas de exportación si los vecinos de la región se suman a las sanciones. En paralelo, Francia y Arabia Saudita estudian rutas alternativas de energía y Pakistán anunció una visita de su jefe del Ejército a Teherán.

El anuncio de Bessent y la reunión ministerial franco-saudí del lunes definirán el siguiente paso en el control del estrecho, mientras la posición de China, que ya cuestionó las sanciones, marcará el alcance de la medida. Para México, el dato de fondo es que la presión económica de Washington no distingue entre adversarios y socios comerciales.

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