India se convirtió el 18 de julio de 2026 en el tercer país del mundo con capacidad de lanzamiento orbital privado, tras el vuelo exitoso del cohete Vikram-1 de Skyroot Aerospace. El lanzamiento desde el Centro Espacial Satish Dhawan, en Sriharikota, coloca a India junto a Estados Unidos y China en esta capacidad en manos del sector privado.
El hito es producto directo de la liberalización del sector espacial indio. En 2020, el gobierno de India creó el Centro Nacional de Promoción y Autorización Espacial (IN-SPACe), una agencia autónoma que funge como ventanilla única para autorizar, promover y supervisar actividades espaciales de entidades no gubernamentales. Según datos del Parlamento indio publicados en febrero de 2026, el IN-SPACe había otorgado 94 autorizaciones y registrado cerca de 400 empresas emergentes en el sector. Skyroot Aerospace, fundada en 2018 por exingenieros de la agencia espacial india ISRO, levantó 60 millones de dólares en mayo de 2026 para escalar la producción del Vikram-1.
El Vikram-1 es un cohete de tres etapas de combustible sólido más una etapa superior de propelente líquido, con capacidad para colocar hasta 350 kilogramos en órbita terrestre baja. La misión, denominada Aagaman ("llegada" en sánscrito), desplegó dos cubesats, uno de Skyroot y otro de Grahaa Space, además de cargas de Dcubed y Cosmoserve Space, firma que incluyó brazos robóticos para remoción de desechos espaciales. El vuelo también transportó una escultura en oro de 18 quilates con figuras de Vikram Sarabhai, C.V. Raman y A.P.J. Abdul Kalam, pioneros del programa espacial indio. El director ejecutivo de Skyroot, Pawan Kumar Chandana, declaró a SpaceNews que el lanzamiento representa un momento histórico para la empresa, para India y para el sector espacial global, .
Skyroot planea hasta dos lanzamientos adicionales del Vikram-1 en lo que resta de 2026 y desarrolla el Vikram-2, un cohete de mayor capacidad. El modelo indio, basado en un regulador especializado que en menos de tres años pasó de reforma legal a vuelo orbital, ofrece una referencia concreta de cómo abrir sectores tecnológicos estratégicos a la inversión privada dentro de un marco de supervisión estatal.
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