Estados Unidos formalizó este lunes 24 de agosto un nuevo paquete de sanciones económicas contra Irán, según El País. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió la operación como la mayor ofensiva financiera jamás montada contra un adversario, según The Guardian, y la medida incluye sanciones secundarias para cualquier país o entidad que comercie con Teherán.
Irán respondió con advertencias de represalia contra cualquier país que coopere con la medida, según The Guardian. Emiratos Árabes Unidos, el mayor socio comercial de Irán en Medio Oriente, anunció el fin de todo comercio con Teherán en la antesala del anuncio. El rial se cambiaba este lunes a 1,992 millones por dólar en el mercado no regulado, 4.5% menos que hace una semana, según The Guardian. La prueba de la presión recae en India, China y Rusia, los países que pueden sostener el comercio con Irán pese a las sanciones secundarias. Para México, la escalada importa porque el comportamiento del crudo alimenta los ingresos petroleros del presupuesto federal: un repunte sostenido del precio del barril se refleja en las transferencias de Pemex al erario.
China absorbió cerca de 80% de las exportaciones marítimas de crudo iraní en 2025, según Al Jazeera, y Pekín dijo que tomará las medidas necesarias para proteger sus intereses. El gobernador del banco central iraní, Abdolnaser Hemmati, admitió la semana pasada que las exportaciones de crudo están prácticamente detenidas por el bloqueo naval estadounidense. Irán advirtió a través de su jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, que los países vecinos que se sumen a la campaña serán considerados enemigos y que no saldrá petróleo del golfo si cooperan. En una columna publicada el domingo en el Financial Times, Bessent sostuvo que el aislamiento financiero total puede evitar el uso de la fuerza estadounidense.
El tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas, según Al Jazeera, ya registró interrupciones durante el fin de semana. La credibilidad de la ofensiva se medirá en las próximas semanas: la decisión de China, India y Rusia definirá si la presión se sostiene y el rumbo del precio del crudo.
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