El 28 de agosto, Bloomberg reveló que Huawei ofreció a Egipto 1,408 procesadores Ascend 950 para sus centros de datos de IA, mientras el Departamento de Estado de Estados Unidos prepara una contraoferta con Nvidia, AMD y Microsoft. La puja es descrita como la primera competencia directa entre Pekín y Washington por un mismo proyecto gubernamental de IA.

La visita de tres días de Xi Jinping a Egipto, la primera del mandatario en una década y la primera a Medio Oriente en cuatro años, coincidió con el 70 aniversario de las relaciones bilaterales. Al Jazeera documenta el equilibrio que enfrenta El Cairo: recibe unos 1,300 millones de dólares anuales en ayuda militar de Estados Unidos, pero China es su mayor socio comercial en bienes no petroleros, con un intercambio de 20,700 millones al cierre de 2025. Quien gane el contrato ampliará su vínculo político y económico con un país que controla el canal de Suez. Para México, que expande su infraestructura de datos e IA, los términos que acepte El Cairo serán la primera referencia pública de cómo se estructuran estos acuerdos frente a los dos mayores proveedores del mundo.

La propuesta china incluye, además de los 1,408 Ascend 950 para entrenar modelos, otros 600 procesadores Ascend 950 o 910B para dos clústeres de cómputo, con un plazo de construcción de 12 meses. Los documentos revisados por Bloomberg describen un uso previsto para operaciones militares, de vigilancia y de otros servicios públicos de Egipto. El activista de derechos humanos Mohamed Ramadan dijo a Al Jazeera que la disputa gira en torno a los datos y a la capacidad de ambas potencias de integrar información de distintas regiones. Ramadan añadió que Huawei lleva años en Egipto, con acuerdos previos de telecomunicaciones, y que sus precios suelen ser menores que los de las empresas de Estados Unidos. Egipto importó 10,000 millones de dólares en bienes chinos en el primer semestre de 2026, 14% más que un año antes.

La adjudicación, aún sin fecha pública, definirá qué modelo de provisión de IA se impone en esa primera competencia directa, y sus términos quedarán como referencia para otros gobiernos, entre ellos México, a la hora de estructurar acuerdos similares. El sentido de esa decisión será la próxima señal de cómo se negocia la inteligencia artificial gubernamental.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.