El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el 11 de agosto que su país ejerce un 'control total' del estrecho de Ormuz, y el gobierno de Irán rechazó la afirmación y mantiene restringido el paso por el que circula una quinta parte del petróleo y el gas natural globales, según Al Jazeera.
La declaración ocurre cuando Washington y Teherán endurecen sus posiciones, según Bloomberg. Irán cerró el estrecho poco después de que comenzaran los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra el país, a finales de febrero, y exige el levantamiento de sanciones, la liberación de activos congelados y una compensación por los ataques para reabrirlo. Las operaciones de transporte marítimo siguen severamente reducidas y los incidentes persisten, de acuerdo con UK Maritime Trade Operations, mientras la tensión se extendió al Bab al-Mandeb, en la entrada del mar Rojo, donde seis personas murieron en un ataque contra un carguero saudí, según autoridades de Yemen. Para México, el estancamiento es un canal directo hacia los precios del gas y los combustibles que importa: la tensión sobre el corredor se traslada a las tarifas energéticas en el país y en el resto de América Latina.
La magnitud del bloqueo se lee en el tránsito: el martes 11 de agosto, ocho buques cruzaron el estrecho, frente a unos 130 diarios antes del conflicto, según datos de la firma de seguimiento naval Kpler. El mismo día, fuerzas de Estados Unidos dispararon contra el Vela Nova, un carguero con bandera de Panamá al que señalaron de intentar romper el bloqueo a puertos iraníes, informó el Mando Central de EU. En el frente diplomático, Irán solo negocia la gestión futura del paso con Omán, y el canciller Abbas Araghchi dijo que esas conversaciones, que prevén nuevas rutas, están en su 'etapa final'. En paralelo, Trump exigió a Irán compensaciones por víctimas de conflictos pasados, una contraoferta a las demandas de reparación de Teherán, y el crudo Brent se mantiene por encima de sus niveles previos al conflicto, informó CNBC.
El memorando interino negociado por Pakistán y Qatar, bajo el cual Irán aceptó mantener Ormuz abierto al menos 60 días, vence la próxima semana. Entre la expiración de ese acuerdo y las conversaciones con Omán en etapa final, el tránsito del estrecho y los precios del gas seguirán siendo la señal a observar.
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