Ucrania atacó en la madrugada del 1 de octubre de 2026 una refinería en la región rusa de Samara, un blanco en el mar Negro y un sitio de lanzamiento y almacenamiento de drones en Oryol, según el anuncio del presidente Volodymyr Zelenskyy recogido por Infobae. La campaña de largo alcance contra el refinado ruso, que The Guardian reporta en medio de la presión de Washington por el precio del diésel, añade tensión al mercado global de combustibles.

El ataque ocurre un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuviera que los golpes a refinerías rusas agravan la escasez mundial de diésel, por encima del efecto del conflicto en Medio Oriente, de acuerdo con The Guardian. El precio del diésel en ese país marcó máximos históricos en las últimas semanas, una presión de costo que llega a la antesala de las elecciones de medio término de noviembre. Para México y América Latina el canal de transmisión es el mismo: el costo de los refinados importados, que fija el piso de los precios al público.

Las cifras delimitan el tamaño de la presión. Ucrania estima que su campaña ha inutilizado más de 45% de la capacidad de refinación rusa, y Moscú, tradicionalmente el segundo exportador mundial de diésel, extendió su prohibición de exportar diésel, combustible marino y gasóleo hasta el 31 de octubre de 2026, según The Guardian. Del lado mexicano, Bloomberg Línea reportó el 30 de septiembre que Pemex acumuló un déficit comercial de 4,000 millones de dólares entre enero y agosto de 2026 por importación de combustibles, un incremento de 300% anual, con compras al exterior por 15,700 millones frente a exportaciones de 11,700 millones. La Secretaría de Energía citada en ese reporte sitúa el consumo nacional de gasolina en 850,000 barriles diarios, con producción propia por debajo de la mitad.

El calendario marca dos fechas para seguir la señal: el 31 de octubre vence la restricción rusa a las exportaciones de diésel y en noviembre se celebran las elecciones de medio término en Estados Unidos. Para México, la variable a observar es el costo de importación de combustibles, que ya se refleja en el déficit comercial de Pemex.

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