El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el 12 de septiembre de 2026 que su país tendrá una gran relación con México, al responder en Dublín una pregunta sobre el futuro del T-MEC, y en el mismo intercambio acusó a Canadá de estafar a Estados Unidos durante 50 años.

Las declaraciones ocurren una semana después de que el mandatario estadounidense dijera que México no tiene nada que ofrecer a Estados Unidos más que tamales picantes y tomates, y luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, sostuvieran el 9 de septiembre un encuentro virtual que el Gobierno mexicano describió como un cordial intercambio, de acuerdo con El Financiero. El contraste con Ottawa ordena el tablero: mientras México recibe un trato verbal diferenciado, Estados Unidos y Canadá mantienen una escalada arancelaria, con represalias canadienses vigentes desde el 8 de septiembre y restricciones adicionales de Washington a bienes canadienses. Para México, esa asimetría define el margen con el que llega a la revisión del tratado.

El T-MEC, negociado por Trump en su primer mandato, está en vigor desde 2020 y atraviesa su primera revisión conjunta. En la misma rueda de prensa en Dublín, el mandatario sostuvo que Estados Unidos no necesita los productos canadienses, que los canadienses se han aprovechado de los agricultores estadounidenses y que Ottawa desea hacer un acuerdo desesperadamente, según Aristegui Noticias. Sobre México, en cambio, se limitó a destacar la buena relación. Trump también dijo que a los granjeros estadounidenses se les cobraban aranceles del 400% y que, cuando esas medidas desaparezcan, verán un acuerdo con Canadá muy pronto. La diferencia de trato hacia Ottawa y hacia la Ciudad de México es el dato que ambos reportes subrayan, y ocurre mientras la escalada arancelaria entre Washington y Ottawa sigue vigente.

La siguiente señal es la fase formal de la revisión del T-MEC. El trato verbal diferenciado hacia México y la negociación arancelaria con Ottawa marcan el punto de partida de esa discusión, en la que los tres gobiernos deben volver a sentarse en la misma mesa.

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