El gobierno de Estados Unidos desestimó el plan iraní de siete días para reabrir el estrecho de Ormuz, reportó el 26 de septiembre The Guardian a partir del reporte del Wall Street Journal, que cita funcionarios estadounidenses no identificados. La propuesta condicionaba la reapertura a levantar el bloqueo naval y a liberar activos iraníes congelados por al menos 12,000 millones de dólares.

Irán entregó el plan a Estados Unidos por mediación de Catar, según el relato que el canciller Abbas Araghchi dio a reporteros en Nueva York durante la Asamblea General de la ONU. En el calendario que describió, Washington ejecuta primero su parte en cuatro o cinco días, el estrecho abre el sexto día y las conversaciones sobre el programa nuclear comienzan el séptimo. France 24 recogió que Teherán pide además restablecer la exención que levantó las sanciones a su petróleo y un alto el fuego en todos los frentes, incluido Líbano. Para México el expediente no es lejano: la interrupción del tráfico en Ormuz mantiene una prima de riesgo sobre el crudo que encarece los combustibles importados y presiona la inflación.

La lectura de Washington, según el Journal, es que Teherán no cumplirá sus exigencias sobre el programa nuclear; funcionarios citados por ese diario señalaron que el presidente Donald Trump comunicó a sus asesores que espera reanudar los bombardeos después de las elecciones intermedias de noviembre. El conflicto, iniciado el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel, cumple casi siete meses y ha alternado pausas con nuevas ofensivas. Araghchi sostuvo que «la elección ahora corresponde a Estados Unidos» y que Irán «no acepta coerción, amenazas ni intimidación». El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que «Irán no se ha levantado de la mesa de negociación, pero, dadas las experiencias pasadas, ya no confía en Estados Unidos».

Teherán aún espera una respuesta oficial de Washington, y el conteo de siete días arranca solo si esa aceptación llega. La próxima señal con fecha clara son las elecciones de noviembre en Estados Unidos: hasta entonces, el expediente de Ormuz sigue sin acuerdo y con él la presión sobre el precio internacional del crudo que México importa.

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