El telescopio espacial Nancy Grace Roman, de la NASA, despegó este domingo 30 de agosto de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. La misión, de 4,300 millones de dólares, llega a órbita tras superar dos rondas de recorte en el presupuesto anual de la agencia.
El despegue convierte al Roman en el tercer y último miembro de un trío de observatorios de mapeo del cielo, junto al observatorio Vera C. Rubin, inaugurado en Chile en 2025, y a Euclid, de la Agencia Espacial Europea, lanzado en 2023, según Nature. El patrón de fondo es la escala de tiempo: un proyecto científico que empezó a concebirse en los años noventa y que dependió de decisiones presupuestales anuales para llegar a la plataforma de lanzamiento. Que haya sobrevivido a dos propuestas de recorte muestra el tipo de continuidad institucional que requiere la inversión pública en ciencia de horizonte largo, una referencia para cualquier país que debate la estabilidad del financiamiento de sus propios programas científicos.
El observatorio lleva una cámara infrarroja de 300 megapíxeles, con la misma nitidez que el Hubble pero un campo de visión al menos 100 veces mayor, y un coronógrafo para bloquear el resplandor de las estrellas. Viajará al punto de Lagrange 2, a cerca de 1.6 millones de kilómetros de la Tierra, donde compartirá órbita con el James Webb. Su misión inicial es de cinco años, prorrogable a diez, para mapear 20,000 millones de estrellas de la Vía Láctea y detectar miles de supernovas que midan la expansión del universo. En el plano presupuestal, de acuerdo con The Guardian, el Congreso de Estados Unidos restableció en enero el financiamiento de la NASA en 24,400 millones de dólares para el año fiscal 2026, y la propuesta para 2027 contempla una reducción de 23% en el presupuesto general de la agencia.
Los primeros datos llegarán a principios de 2027, tras meses de calibración, y la NASA prevé hacer públicas las imágenes de inmediato. Con el Roman en órbita, el trío de observatorios de mapeo del cielo queda en operación conjunta, una base concreta para la cartografía del universo que seguirá ampliándose en los próximos años.
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