El 19 de octubre de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que Donald Trump le ha planteado en llamadas telefónicas que México compre más gas natural estadounidense y que empresas de ese país amplíen su participación en el sector energético mexicano.
En su conferencia matutina, la mandataria precisó que la petición no se presentó como condición para el T-MEC. Sheinbaum señaló que la Constitución y las leyes mexicanas no permiten ceder derechos de petróleo, y citó a Halliburton, contratista de Pemex desde hace 80 años, y a la planta de licuefacción de Sempra Energy en Ensenada como ejemplos de participación privada vigente. Bloomberg Línea reportó que Trump ofreció "ayudar" con la producción petrolera del país y que la presidenta descartó un intercambio por la firma del acuerdo comercial. El asunto importa a México porque el gas natural sostiene la generación eléctrica y la actividad industrial, y cerca del 75% del consumo nacional proviene de importaciones estadounidenses.
De acuerdo con El CEO, México importó alrededor de 6,668 millones de pies cúbicos diarios de gas natural por ducto desde Estados Unidos durante 2025, frente a un consumo nacional cercano a 8,600 millones, con datos de la Administración de Información Energética estadounidense (EIA). La empresa estatal registraba al cierre de junio de 2026 una deuda de 374,334 millones de pesos con proveedores, según sus datos financieros. Bloomberg Línea situó la producción petrolera en 1.7 millones de barriles diarios, con cerca del 10% aportado por empresas privadas. Sheinbaum añadió que México opera cinco plantas nuevas de ciclo combinado y que busca desarrollar producción propia de gas, además de mantener la compra a su vecino. La publicación añadió que la infraestructura fronteriza tiene capacidad para mover más volumen, y que la disponibilidad futura depende de la producción estadounidense, su demanda interna y sus exportaciones.
Los equipos de ambos gobiernos mantienen canales abiertos y la revisión del T-MEC sigue en curso. Los reportes mensuales de importación de gas de la EIA y el calendario de esa revisión comercial mostrarán si la petición se traduce en volúmenes adicionales o en nuevos esquemas de contratación para Pemex.
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