La prevalencia del hambre en el mundo bajó a 7.8% en 2025, el nivel más bajo desde 2019, con 645 millones de personas aún afectadas. Es el tercer año consecutivo de mejora, según el informe SOFI 2026 publicado este lunes por la Organización Mundial de la Salud, la FAO, el Programa Mundial de Alimentos, UNICEF y el FIDA.

El descenso de 14 millones de personas respecto a 2024 y de 43 millones frente al pico de 2022 confirma una tendencia de recuperación tras los retrocesos de la pandemia de covid-19. El progreso, sin embargo, es desigual. África concentra 309 millones de personas con hambre y una prevalencia del 20 por ciento, la más alta entre todas las regiones. En América Latina y el Caribe la prevalencia de subalimentación es de 4.8 por ciento, unos 32 millones de personas, pero la región enfrenta un dato que redefine la discusión sobre seguridad alimentaria: el costo promedio de una dieta saludable alcanza 4.91 dólares PPA por persona al día, el más alto del mundo y muy por encima del promedio global de 4.28 dólares.

El informe indica que 22.9 por ciento de la población latinoamericana y caribeña enfrentó inseguridad alimentaria moderada o severa en 2025, mientras que cerca de 172 millones de personas en la región, el 26 por ciento, no pudieron costear una dieta saludable, de acuerdo con cifras recogidas por Al Jazeera. A escala global, 2,690 millones de personas, el 32.7 por ciento de la población, estuvieron en esa condición, aunque la cifra mejoró frente a los 2,970 millones de 2021. En la composición del costo regional, las verduras representan la mayor proporción del gasto en dieta saludable, un rasgo que distingue a América Latina de África, donde las proteínas de origen animal pesan más. El reporte también documenta que la obesidad adulta subió de 12.1 por ciento en 2012 a 16.2 por ciento en 2024.

Los datos del SOFI 2026 muestran que el mundo avanza en disponibilidad de alimentos, pero la asequibilidad sigue siendo la barrera crítica para América Latina. La FAO proyecta que 582 millones de personas seguirán subalimentadas en 2030, lejos de la meta de hambre cero. El desafío regional se concentra en reducir el costo de comer sano.

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