Para 2027, el costo financiero de la deuda ascenderá a 1.58 billones de pesos, 548,500 millones más que el billón 30 mil millones previstos para inversión física, de acuerdo con Expansión. El sector público programó cerca de 1.53 pesos para intereses por cada peso destinado a obra e infraestructura.

El 28 de octubre, en el Simposio Global de Inversionistas del Instituto Milken en la Ciudad de México, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, presentó el marco del paquete: el presupuesto de 2027 prevé 2.6% del PIB para infraestructura, complementado con proyectos público-privados, y un déficit de 3.9% del PIB, según Bloomberg Línea. La Secretaría de Hacienda planteó que el menor dinamismo de la inversión física se compensa con la participación privada mediante esquemas de inversión mixta previstos en la Ley del Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica, de acuerdo con los Criterios Generales de Política Económica. Para México el dato importa porque el servicio de la deuda ya contratada se paga antes de asignar recursos a obra nueva, y ese orden define cuánto margen queda para infraestructura en cada ejercicio.

Del billón 30 mil millones de inversión física, la mayor partida corresponde a trenes, con 300,750 millones de pesos. Le siguen la inversión productiva de Pemex, con 255,529 millones, y la de CFE, con 60,991 millones. Amador Zamora sostuvo que “la inversión en infraestructura es fundamental para aumentar el potencial de crecimiento de México” y que el Plan de Inversión en Infraestructura prevé más de 300,000 millones de dólares en inversión pública y mixta a 2030 en energía, ferrocarril, carreteras, puertos, salud, agua y educación.

El Presupuesto de Egresos debe discutirse y aprobarse a más tardar el 15 de noviembre. El indicador a seguir es cuánto de esa inversión mixta queda comprometido en el decreto: de ello depende que el 2.6% del PIB se traduzca en obra en los próximos ejercicios y que la razón de 1.53 pesos por peso se mantenga o se modere.

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