Nvidia reportó el miércoles 26 de agosto ingresos trimestrales por 96,220 millones de dólares, por encima de los 92,200 millones que esperaba Wall Street, y proyectó un crecimiento de 70% para el año fiscal 2028. La utilidad neta alcanzó cerca de 60,000 millones de dólares, según los resultados que la compañía presentó esa jornada.
El apetito del mercado llega con un matiz que los analistas ya señalan: la demanda se concentra en pocos compradores. Según un análisis de Foreign Policy publicado el 28 de agosto, Amazon, Google, Meta y Microsoft tienen proyectado un gasto de 1.5 billones de dólares en centros de datos entre este año y el próximo, y esas cuatro empresas, junto con Nvidia, representan cerca de 23% del valor del mercado accionario estadounidense. Euronews reporta que el grueso de los ingresos del fabricante sigue viniendo de esas mismas cuatro compañías, que además diseñan sus propios chips para reducir la dependencia. Para México y América Latina, el ángulo de seguimiento es la concentración de la demanda, porque de ella depende el ritmo con que la infraestructura de IA se expande hacia nuevos destinos, incluida la región.
Para el trimestre en curso, la compañía guió ingresos por 108,000 millones de dólares, y la utilidad por acción llegó a 2.22 dólares, por encima de los 2.09 que esperaban los analistas. La firma de análisis Forrester, citada por Foreign Policy, apunta que persiste una brecha entre lo que las grandes tecnológicas gastan en centros de datos y la rapidez con que la IA genera ganancias. El mismo análisis compara el momento con la burbuja bursátil de Japón a finales de los años ochenta: el ratio precio-ganancia del mercado estadounidense, cercano a 23, ronda la tercera parte del nivel que Tokio alcanzó en diciembre de 1989. Nvidia respondió financiando parte de la expansión: este mes sumó un fondo de capital de 500,000 millones de dólares con seis gestoras de Wall Street y comprometió hasta 105,000 millones para un centro de datos de OpenAI en Ohio.
El próximo hito tiene fecha: el chip Vera Rubin, la nueva generación que la compañía produce en serie, comienza a enviarse en la segunda mitad de 2026. La pregunta que los analistas seguirán midiendo es si cuatro clientes bastan para sostener el ritmo.
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