Luiz Inácio Lula da Silva ganó el 25 de octubre de 2026 la segunda vuelta presidencial de Brasil con 51.79% de los votos frente a 48.21% de Flávio Bolsonaro, de acuerdo con el Tribunal Superior Electoral citado por The Guardian, y se convirtió en el primer presidente brasileño en alcanzar un cuarto mandato.
La ola de felicitaciones internacionales llegó en cadena. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, escribió en redes sociales que ganó el pueblo de Brasil y felicitó a Lula, según consignó Aristegui Noticias. A ella se sumaron los mensajes de Vladimir Putin, presidente de Rusia; de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, quien destacó que la asociación entre Europa y Brasil avanza y llamó a trabajar por un comercio libre y abierto; y del primer ministro de Canadá, Mark Carney. La comisión electoral reportó una participación cercana a 80.8% con 99.89% del escrutinio. Para México, el resultado mantiene a las dos mayores economías de América Latina en un mismo eje de diálogo, un dato relevante para la agenda de integración regional y para las posiciones conjuntas en foros como el G20 y los BRICS.
Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, no reconoció el resultado y pidió su anulación. Cuestionó la decisión de un ministro de la Suprema Corte, designado en un gobierno de Lula, de extender dos horas la votación por presuntas irregularidades en el transporte de votantes, reportó The Guardian. La negativa evoca la reacción de su padre en 2022, quien tampoco aceptó la derrota. Lula asumirá su nuevo periodo el 5 de enero de 2027 y gobernará con un Congreso que, según la misma cobertura, quedó integrado por un número récord de legisladores de derecha. En el plano económico, la deuda pública bruta del país ronda 83% del PIB, de acuerdo con datos citados por The Guardian, y Donald Trump no se había pronunciado sobre el resultado hasta el cierre de esta nota.
La toma de protesta está prevista para el 5 de enero de 2027; la agenda inmediata incluye la relación con el Congreso y la señal fiscal del nuevo gobierno. Los mercados de deuda brasileños ajustaron posiciones tras el resultado, según The Guardian. Para México, el calendario abre una ventana de coordinación con la mayor economía de Sudamérica en foros multilaterales.
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