Israel celebró elecciones legislativas el 27 de octubre de 2026 con una participación de 31.5% al mediodía, el nivel más alto registrado a esa hora desde 1977, de acuerdo con cifras del Comité Central de Elecciones difundidas por The Guardian. Es la primera elección general desde el ataque de Hamás de octubre de 2023.

La jornada arrancó con 16.68% de votantes a las 10:00 horas locales, el registro más alto a esa hora desde 1981, y más de 1.2 millones de sufragios emitidos, un alza de 0.78 puntos frente a los mismos comicios de 2022. Una participación récord suele leerse como señal de que el electorado percibe la contienda como decisiva, y los comicios de 2026 llegan marcados por el debate de seguridad. El patrón importa fuera de Israel por una razón concreta: Medio Oriente concentra buena parte del crudo que fija precios internacionales, y esas cotizaciones son referencia para las gasolinas que México importa. Un reacomodo en las alianzas regionales, como el escenario de gobierno de unidad entre Benjamin Netanyahu y Gadi Eisenkot que describió Al Jazeera, cambia el tablero de riesgo energético que llega a América Latina.

El electorado también cambió. Más de 500 mil israelíes alcanzaron la edad de votar desde los comicios de 2022, y tres cuartas partes de los votantes judíos primerizos se definen de derecha o centro derecha, según una encuesta del Canal 12 citada por The Guardian. Netanyahu apeló a ese bloque: en una publicación en X pidió a los votantes de derecha salir a sufragar porque, afirmó, es una «hora de emergencia». Xavier Abu Eid, exfuncionario de la Organización para la Liberación de Palestina, sostuvo en Al Jazeera que los sondeos dividen el resultado entre Netanyahu y Eisenkot y que ninguno tiene asegurada la mayoría.

Lo que sigue es el conteo. El escrutinio oficial y la asignación de escaños tomarán días, y después la ronda de consultas con el jefe de Estado definirá quién recibe el mandato para formar gobierno. La aritmética final de la Knéset decidirá si Israel entra a un ciclo de continuidad o a una coalición amplia, una señal que el mercado energético seguirá de cerca.

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