La deuda pública de Estados Unidos alcanzó el miércoles 19 de agosto los 40 billones de dólares por primera vez en su historia, según reportes de Bloomberg y The Guardian. El hito llega en un entorno de rendimientos al alza y eleva el costo del financiamiento en dólares que enfrentan las economías emergentes.
El cruce se adelantó a los pronósticos: en el año fiscal 2026, que comenzó en octubre de 2025, la deuda sumó 1.8 billones de dólares y el déficit se duplicó en la última década, de acuerdo con The Guardian. Al mismo tiempo, el pago anual de intereses ya supera un billón de dólares y se volvió la segunda partida del gasto federal, solo detrás de la Seguridad Social, según AP. Para México, la señal llega por el canal del financiamiento externo: cuando el Tesoro estadounidense paga más por prestarse, el capital internacional exige mayores retornos a las economías emergentes y ese costo presiona la trayectoria de las tasas del Banco de México.
El ritmo se aceleró en los últimos meses: la deuda pasó de 39 a 40 billones de dólares en cinco meses, según AP. Detrás del avance están los reembolsos de aranceles que una resolución judicial dejó sin efecto, con más de 100 mil millones de dólares devueltos, y un rendimiento del bono del Tesoro a 30 años que tocó esta semana su nivel más alto desde 2007. En los primeros diez meses del año fiscal, el pago de intereses creció 15 por ciento frente al mismo lapso del año anterior, según AP. Frente a esa presión, el Departamento del Tesoro duplicó sus recompras de deuda de largo plazo, a un mínimo de 4 mil millones de dólares por operación, de acuerdo con AP.
La siguiente referencia es el límite de deuda de 41.1 billones de dólares, que estimaciones citadas por AP prevén alcanzar en 2027. Para la región, la lectura que queda es el costo del dinero en dólares y su efecto en el financiamiento externo de las economías emergentes.
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