El Banco de México (Banxico) fija, ocho veces al año, cuánto cuesta el dinero en el país mediante la tasa de interés interbancaria de referencia, hoy en 6.50%. Esa cifra determina el costo de los créditos hipotecarios y los rendimientos del ahorro, y es el principal instrumento con que la institución busca mantener la inflación cerca de 3% anual.
Qué es y qué está en juego
La tasa de interés interbancaria a un día es el precio al que los bancos comerciales se prestan dinero entre sí durante 24 horas. Cuando el Banco de México fija un objetivo para esa tasa, emite una señal que recorre todo el sistema financiero: el crédito se encarece o abarata, los depósitos rinden más o menos, y esa cadena termina por modificar el gasto de hogares y empresas.
La herramienta existe para cumplir el mandato constitucional de Banxico: preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional. Desde 2003, la institución tradujo ese mandato en una meta concreta, una variación anual de 3% en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que publica el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con un intervalo de variabilidad de más o menos un punto porcentual.
En junio de 2026, la inflación general anual se ubicó en 3.37%, de acuerdo con datos del INEGI. El INPC, que mide el cambio de precios de una canasta representativa de los bienes y servicios que consumen los hogares mexicanos, registró en ese periodo un valor de 145.131. El dato general está ya cerca de la meta, pero la inflación subyacente, que excluye los bienes de precios más volátiles como alimentos no procesados y energéticos, se situó en 4.03% ese mismo mes. Esa brecha es la que la Junta de Gobierno vigila con mayor atención, porque la subyacente refleja las presiones de demanda sobre las que la política monetaria puede influir de forma más directa.
No existe una inflación buena en términos absolutos. Una tasa cercana a cero puede señalar una economía estancada; una superior a 8% erosiona el salario real y desincentiva la inversión de largo plazo. El 3% es el punto en que Banxico considera que la economía puede crecer de forma sostenida sin que los precios escapen del control institucional.
Cómo llegamos aquí y cómo funciona
Las decisiones de política monetaria recaen en la Junta de Gobierno del Banco de México, integrada por un Gobernador y cuatro Subgobernadores. El Ejecutivo federal los designa y el Senado los ratifica, con mandatos escalonados para garantizar la continuidad institucional. El Gobernador ocupa el cargo durante seis años y los Subgobernadores durante ocho, con renovaciones cada dos años.
El calendario anual incluye ocho reuniones, cuyas fechas se publican con anticipación en el sitio del banco central. En cada sesión, los cinco miembros votan si la tasa de referencia sube, baja o se mantiene, y el resultado se da a conocer mediante un comunicado de prensa el mismo día.
El análisis parte de dos frentes. Por el lado externo, la Junta revisa las perspectivas de crecimiento global, las políticas monetarias de los bancos centrales en economías avanzadas, en particular la Reserva Federal de Estados Unidos, y las condiciones de los mercados financieros internacionales. Una subida de tasas en Washington puede presionar al peso mexicano y encarecer las importaciones, con efecto directo sobre los precios internos.
Por el lado doméstico, la Junta examina la inflación general y la subyacente, las expectativas de precios de analistas y empresas, el comportamiento del tipo de cambio, las presiones de demanda y las condiciones del mercado laboral. En conjunto, esos indicadores forman el mapa con el que los miembros de la Junta calibran si la postura monetaria es suficientemente restrictiva o si hay margen para reducir la tasa.
Una vez que Banxico modifica la tasa, el cambio se propaga a la economía por varios canales, según el análisis del Banco de México sobre su mecanismo de transmisión. El canal de tasas de interés es el más directo: cuando la tasa de referencia sube, los créditos hipotecarios, automotrices y al consumo se encarecen, lo que reduce el gasto y, con ello, la presión sobre los precios. El canal del tipo de cambio opera en paralelo, ya que una tasa alta atrae capitales en busca de rendimiento, aprecia el peso y abarata las importaciones. El canal de expectativas actúa de forma más sutil: si los agentes económicos confían en que Banxico mantendrá la inflación bajo control, negocian salarios y contratos con esa expectativa, lo que reduce la inercia inflacionaria. El canal de crédito, el de precios de activos y el de toma de riesgos completan el mecanismo.
Por qué importa para México
Para una familia que paga una hipoteca o un crédito de nómina, la tasa de Banxico no es un dato abstracto. Los bancos comerciales fijan sus tasas activas tomando como piso la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE), que sigue de cerca la tasa objetivo de Banxico. Cuando la tasa de referencia estaba en 11.25%, el nivel máximo que alcanzó en 2023, el costo del crédito hipotecario promedio superó 12% anual. Conforme la tasa descendió, los créditos nuevos se abarataron en términos relativos.
En el lado del ahorro, el efecto es inverso: las tasas altas significan mejores rendimientos en instrumentos de corto plazo como los Certificados de la Tesorería (Cetes), a los que cualquier persona física puede acceder desde plataformas de inversión. Con una tasa objetivo de 11.25%, los Cetes a 28 días ofrecieron rendimientos similares. A 6.50%, el rendimiento real, una vez descontada la inflación, es considerablemente menor.
El tipo de cambio añade otra dimensión con impacto cotidiano. Un peso debilitado encarece las importaciones, desde electrodomésticos hasta insumos para la industria alimentaria, lo que presiona el precio de productos de la canasta básica. Banxico vigila el tipo de cambio como indicador de condiciones financieras, aunque no fija un objetivo cambiario explícito.
Para el sector productivo, la tasa determina el costo del financiamiento empresarial. Las pequeñas y medianas empresas, que dependen más del crédito bancario que las corporaciones con acceso a mercados de capitales, son las más sensibles a estas variaciones. Un ciclo de tasas altas puede contraer la inversión y el empleo; uno de tasas bajas puede estimularlos, aunque también puede alimentar la inflación si la demanda crece más rápido que la capacidad productiva.
La inflación subyacente de 4.03% registrada en junio de 2026 ilustra ese equilibrio: el índice general ya está cerca de la meta, pero los precios que mejor reflejan las dinámicas de la economía interna todavía no convergen. Esa diferencia explica por qué Banxico mantiene la tasa en un nivel que, en términos reales ajustados por inflación, continúa siendo restrictivo.
Qué viene
Tras reducir la tasa en 450 puntos base desde el máximo histórico de 11.25% alcanzado en 2023, el Banco de México anunció, en su reunión del 25 de junio de 2026, una pausa que los analistas describen como prolongada. La tasa se mantuvo por unanimidad en 6.50%.
La proyección de la institución ubica la inflación en 3.5% al cierre de 2026 y en 3.0% para el segundo trimestre de 2027, punto en que Banxico estima que la política monetaria habrá completado su trabajo de convergencia hacia la meta. Ese calendario indica que la tasa permanecerá sin cambios durante varios meses, salvo un deterioro inesperado del entorno.
Los factores que pueden alterar ese escenario son principalmente tres: un repunte de la inflación subyacente, que aún no alcanza la meta; un debilitamiento del peso derivado de cambios en la política de la Reserva Federal; y una desaceleración económica doméstica más aguda de lo proyectado, según El Financiero.
Para quienes toman decisiones financieras, ya sea refinanciar una hipoteca, contratar un crédito o elegir un instrumento de ahorro, el escenario base indica tasas estables en los próximos trimestres, con una tendencia de largo plazo hacia niveles más bajos una vez que la inflación subyacente converja hacia la meta de 3%.
Preguntas frecuentes
**¿Con qué frecuencia decide Banxico sobre la tasa de interés?** La Junta de Gobierno celebra ocho reuniones de política monetaria al año, en fechas publicadas con anticipación en el sitio del banco central. En cada reunión, los cinco miembros votan si la tasa objetivo sube, baja o se mantiene, y el resultado se comunica el mismo día mediante un comunicado oficial.
**¿Por qué la meta de inflación de Banxico es exactamente 3%?** El Banco de México estableció en 2003 una meta permanente de 3% anual para el INPC. Ese nivel se considera suficientemente bajo para preservar el poder adquisitivo y suficientemente alto para dejar margen de maniobra ante choques deflacionarios. El intervalo de variabilidad aceptado es de más o menos un punto porcentual, entre 2 y 4 por ciento.
**¿Cómo afecta la tasa de Banxico al crédito hipotecario?** Los bancos fijan sus tasas hipotecarias con base en la TIIE, que sigue de cerca la tasa objetivo de Banxico. Con la tasa en 6.50%, el costo del crédito hipotecario es sustancialmente menor que durante el pico de 11.25% de 2023, cuando las mensualidades de los créditos variables se incrementaron de forma considerable.
**¿Qué diferencia hay entre inflación general e inflación subyacente?** La inflación general mide el cambio de precios de toda la canasta del INPC. La subyacente excluye bienes de alta volatilidad estacional, como productos agropecuarios y energéticos. En junio de 2026, la general fue 3.37% y la subyacente 4.03%; Banxico monitorea ambas, pero la subyacente refleja mejor las presiones estructurales que la política monetaria puede controlar.
Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.
