El primer ministro Anthony Albanese anunció el 15 de julio de 2026 la creación de una Oficina de IA dentro del Departamento del Primer Ministro y Gabinete, concentrando en una sola entidad la política de inteligencia artificial que hasta ahora estaba dispersa entre ministerios y sectores.

El gobierno australiano abandona así el enfoque sector por sector con el que había abordado la IA y adopta un modelo de coordinación central. Según The Guardian, la decisión responde a la presión de empresas como Anthropic y OpenAI, que buscan certidumbre regulatoria para invertir, y al crecimiento acelerado de centros de datos: Australia ya tiene más de 200, que consumen cerca del 2% de la red eléctrica, con una proyección de triplicar esa demanda en la próxima década.

Para México, el modelo australiano ofrece un referente institucional relevante. La Agencia de Transformación Digital, encabezada por José Merino, construye actualmente la gobernanza digital del país; el caso australiano muestra cómo una oficina central con mandato explícito puede articular estándares comunes en vez de reglas fragmentadas por dependencia.

Andrew Charlton, ministro asistente de ciencia y tecnología de Australia, detalló que se legislarán nuevos estándares para centros de datos, que deberán costear su propia demanda eléctrica sin elevar los precios residenciales y minimizar el uso de agua. La procuradora general Michelle Rowland encabeza la elaboración de reglas para la toma automatizada de decisiones en el sector público, con prioridad en transparencia y precisión. El primer ministro prometió lo que calificó como la protección más sólida posible para creadores frente al uso no autorizado de obras por sistemas de IA, y se prepara una segunda ronda de reformas a las leyes de protección de datos personales. Según Reuters, la nueva oficina busca ofrecer mayor claridad para las aprobaciones y un proceso de cumplimiento más ágil.

El gobierno australiano prevé presentar la legislación sobre centros de datos a partir de 2027. La arquitectura institucional (una sola oficina con autoridad transversal, alojada en el centro del ejecutivo) es la pieza que observan otras economías que, como México, están diseñando sus propios marcos de gobernanza para la inteligencia artificial.

Esta nota fue redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas y revisada por un editor humano antes de publicarse.