El gobierno federal y el de Puebla acordaron el 19 de octubre de 2026 aplicar sanciones, clausuras y obligaciones de reparación del daño ambiental a empresas y municipios que mantengan descargas contaminantes en el río Atoyac, dentro de una estrategia que prevé 265 millones de pesos para 2027.

El acuerdo se definió en la primera mesa de trabajo entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), el gobierno estatal y los 22 municipios de la cuenca, según Excélsior. La cuenca del Atoyac atraviesa uno de los corredores industriales con mayor presencia textil, química, metalúrgica y automotriz del centro del país, de acuerdo con El Economista. El ejercicio importa para México porque replica en escala local el modelo de mesas interinstitucionales con metas de mediano plazo y porque fija una fecha verificable para la recuperación del cauce: 2030.

La Profepa reportó 79 inspecciones y 13 clausuras industriales en la zona, con una meta anual superior a 80 visitas. Su subprocuradora de Inspección y Vigilancia Industrial, Gabriela Ortiz Merino, señaló que «las multas no serán el único mecanismo de respuesta» y que se buscará que los responsables financien la reparación del daño. El plan contempla cuatro nuevas plantas de tratamiento, dos con recursos estatales y dos federales, biodigestores en San Matías Tlalancaleca y un Centro de Vigilancia y Seguridad conectado a los sistemas C4 y C5. Los 265 millones de pesos proyectados para 2027 se orientan al aprovechamiento de agua tratada de las plantas San Martín, Las Flores, Moyotzingo y Los Pinos en mil 450 hectáreas de cultivos agrícolas, florícolas y forestales. El gobernador Alejandro Armenta Mier afirmó que «no habrá excepciones ante el incumplimiento, incluso cuando se trate de autoridades públicas».

El primer indicador de avance será el cierre de año de la Profepa, que prevé superar las 80 inspecciones en la zona, y la puesta en marcha de las cuatro plantas de tratamiento. Con esas obras y el presupuesto de 2027, la cuenca del Atoyac contará con un calendario verificable rumbo a 2030.

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