Amazon sumará dos millones de GPUs adicionales de Nvidia a su nube entre 2027 y 2028, anunciaron ambas empresas el 26 de agosto durante la presentación de resultados trimestrales del fabricante. El pedido se suma al millón de procesadores que Amazon Web Services acordó desplegar en marzo y apunta a que la demanda de cómputo para inteligencia artificial sigue acelerándose.
La alianza amplía el acuerdo anunciado en marzo y va más allá de la compra de chips: la tecnología de red que conecta miles de GPUs, los modelos abiertos de Nvidia y su plataforma de robótica también se integrarán a la infraestructura de Amazon, según el comunicado de Nvidia. La compañía citó la demanda creciente de startups, empresas, laboratorios de IA y gobiernos como razón del acercamiento. La escala del compromiso, que en conjunto sumará tres millones de GPUs en la nube de AWS, es una lectura relevante para México y América Latina, donde la construcción de centros de datos se ha vuelto un termómetro de la competencia global por la inteligencia artificial.
Nvidia reportó ingresos de 96,200 millones de dólares en el trimestre que cerró en junio, con 89,000 millones del negocio de centros de datos, 117% más que un año antes, y proyectó ventas de 108,000 millones para el trimestre en curso. Los chips adicionales incluyen los modelos Blackwell Ultra, Rubin y Rubin Ultra, que llegarán a los centros de Amazon Web Services en 2027 y 2028, según Bloomberg. El fabricante ha comprometido 279,000 millones de dólares para asegurar capacidad de producción y suministro, y el acuerdo contempla fábricas de IA para el gobierno de Estados Unidos con 100,000 GPUs en infraestructura segura de AWS. Todo ocurre mientras Amazon desarrolla sus propios chips, cuyo negocio supera 25,000 millones de dólares anualizados, según TechCrunch, aunque la alianza con Nvidia se mantiene.
El despliegue de los nuevos chips está previsto para 2027 y 2028, y Nvidia ya comenzó envíos de producción de su línea Rubin este trimestre. La tendencia muestra que la demanda de cómputo sigue definiendo las inversiones de los grandes proveedores de nube, un patrón que marcará dónde se construye la próxima generación de centros de datos.
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